Casillas, "la Paqui", y una superproducción

Se rumorea en mi pueblo que, “la Paqui”, la hija del carnicero, quiere mandar a sus padres a un asilo para quedarse así ella con el negocio. Dicen también que ahora sale más, que tiene problemas con el hombre con el que ha compartido 20 años de matrimonio. Incluso los vieron discutiendo efusivamente dentro de su coche en un día de niebla. Fijaos si será mala persona “la Paqui”, que una vez tuvo un problema con una amiga a causa de su marido, y lo que hizo fue llamar a su amiga para aclararlo: ¡será desvergonzada!

En el universo encriptado del tema Casillas hay muchas certezas, pero resulta más místico y entretenido para el pueblo el intenso y artificioso debate sobre rumores de vestuario, mentiras, egos y luchas internas. Todo mucho más a la altura de un club presidido por el hombre de las superproducciones.

La historia del topo: Esta es mi favorita. En este breve relato, Iker es una especie de ente ruin y miserable en forma de pequeño mamífero, que escarba desde el vestuario hasta las redacciones periodísticas para airear los apestosos asuntos del vestuario blanco, que en el relato es más bien una pocilga que un lugar para cambiarse de indumentaria. Incluso, el capitán se atreve a filtrar la alineación de su equipo a los periodistas. Es pluriempleado. No llega a mileurista como corresponsal en la castellana, y necesita seguir siendo portero del equipo de su vida.

La llamada a Xavi: Esta fábula cuenta cómo Casillas, en un momento de tensión física y verbal con el Barça, llama a Xavi Hernández para suavizar el clima de excitación mutua. De esta historia no entiendo la parte que podría ser calificada como nociva. Iker tiene ya unos 30 años, conoce a Xavi desde los 17, de sus tiempos en las categorías inferiores de la selección, y como es lógico, no quiere perder una amistad por la absurda idea de su general, que cree que su escuadrón sólo puede vencer a su rival desde el odio más visceral. Después se demostró que, para ganar al Barça y la décima copa de Europa, no era preciso albergar ese resentimiento.

Hay alguna historia más, pero no quiero extenderme demasiado en un asunto que es una causa perdida para con los autoproclamados mourinhistas. Esos, perdieron la capacidad de análisis hace mucho. Hablan desde una profunda convicción que no les deja evaluar nada más allá del dedo del gran entrenador portugués.

Las certezas son que Casillas lleva en el Madrid más de 20 años, que ha pasado por todas las categorías del club, que tenía que coger el metro para ir a entrenar, que jamás ha puesto en el paredón a un compañero, y que jamás ha hablado mal del tipo que ha destrozado su vida como madridista. También ha ganado algún que otro trofeo.


Para los afectados por la falta de memoria un último inciso: El Real Madrid ha vivido muchos años con Casillas, buenos y malos, y él ha estado siempre cuidando de la portería que ama. Ahora va a Oporto, seguramente un destino menor, pero en otra época, en aquel páramo que era el Madrid de Luxemburgo, López Caro y compañía, Iker pudo ir al equipo que quisiera. Prefirió continuar y verse finalmente embarrado por causas desconocidas, al menos para mí, que sigo viendo en “la Paqui” a la mujer educada que te atiende amablemente en la carnicería.


This entry was posted on lunes, 13 de julio de 2015. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response.

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